El abogado paraguayo Martín Almada falleció este sábado a los 87 años en Asunción

Por Juan Pablo Csipka, en Página/12. El abogado paraguayo Martín Almada falleció este sábado a los 87 años en Asunción. Sus familiares confirmaron la noticia. Obtuvo notoriedad al descubrir en 1991 los «Archivos del Terror», el corpus documental que certifica la acción conjunta de las dictaduras de América del Sur para reprimir en el marco del Plan Cóndor, en los años 70.

También pedagogo, Almada fue preso político de la dictadura de Alfredo Stroessner, en 1974. Durante las sesiones de tortura, llamaron a su casa y le hicieron escuchar sus gritos a su mujer. La esposa de Almada murió de un infarto tras escuchar los tormentos.

Un hallazgo histórico

Pasó tres años en la cárcel hasta que la presión internacional obtuvo su libertad. Se asiló en Panamá y regresó a Paraguay en 1989, tras la caída del dictador. Restaurada la democracia, comenzó su lucha en búsqueda de justicia. El 22 de diciembre de 1992, tras una denuncia de Almada, el juez José Agustín Fernández ordenó un allanamiento en una comisaría de la ciudad de Lambaré. Allí aparecieron los «Archivos del Terror».

En esas carpetas estaban todas las comunicaciones escritas entre autoridades policiales, militares y delatores civiles de Paraguay, sobre todo, y también de la Argentina, Brasil, Chile y Uruguay; así como informes sobre intercambio y traslado de prisioneros, espionaje y control de actividades civiles; y detalles sobre los métodos de tortura.

Así lo recordó en 2014, en una entrevista inédita: «Yo quería saber cómo murió mi esposa, a mí me dijeron que se había suicidado, cosa que sabía que no podía ser cierta. Y después quería saber por qué en el operativo contra mi persona había implicados militares argentinos, brasileños, bolivianos, todos operando en Asunción. Como fruto de eso hallamos en Lambaré toneladas de documentos sobre la represión en mi país a anarquistas, comunistas, socialistas y subversivos, o sea, yo y otros. A mí me calificaron como peligroso intelectual, porque en la Universidad de La Plata había escrito Paraguay, educación y dependencia».

Los archivos abarcan varias áreas: una gran parte versa sobre la dictadura en Paraguay. «También está acta de nacimiento de Cóndor, referida a una reunión de inteligencia. Jorge Casas, capitán de navío, firmó por la Argentina, en representación de la SIDE, enviado por Isabel Perón», detalló Almada.

«El Snowden de Paraguay»

La noticia del hallazgo causó conmoción y significó un gran avance en la lucha por conseguir justicia. El material sirvió para fundamentar las acusaciones contra el aparato represivo de la dictadura paraguaya y de los demás regímenes militares de la región. El abogado se definió a sí mismo como «el Snowden de Paraguay», en comparación a Edward Snowden, el analista militar que filtró información militar de Estados Unidos.

Almada subrayó hace una década que «tenemos el archivo del terror, donde están los papeles de Cóndor, y el Museo de las Memorias, en plural. Nosotros mostramos a los jóvenes la historia de los reprimidos y también de los represores. Vi la Costanera de Buenos Aires, con los nombres de las víctimas, pero no están los nombres de los victimarios». Lo cual no invalida que «la Argentina es el único país del mundo que acusa a los franquistas españoles. Oyarbide (Norberto, juez federal ya fallecido) se ocupa de Paraguay y también de Armenia. Nadie se anima por fuera de la Argentina, que lidera los derechos humanos».

Casado en segundas nupcias, Almada creó la Fundación Celestina Pérez de Almada, que lleva el nombre de su primera esposa. Viajó varias veces a la Argentina y se interiorizó en el caso de Pablo Gaona, un nieto que recuperó su identidad en 2012 (el número 106), que era hijo de paraguayos, por lo cual se reunió con Abuelas de Plaza de Mayo. Recordó en diálogo con este periodista que el caso de Gaona se enmarca en el Plan Cóndor: «Los padres murieron allá asesinados, él fue entregado a policías y recuperó su identidad hace cosa de dos años».

Almada aprovechó además esa visita de 2014 para «apoyar la querella de paraguayos en la Argentina, por la impunidad en mi país. La impunidad es rampante. Querellamos en el marco de la justicia universal, por eso pedimos a la justicia argentina que inicie acciones contra los genocidas de mi país».

En ese sentido recordó que «hace un año con diez víctimas de la dictadura elaboramos la querella. Nos recibió el juez Oyarbide. Él envió un exhorto a mi país para saber qué pasó con nosotros y las autoridades no contestan». Resaltó que, pese a que habían pasado más de dos décadas desde la caída de Stroessner «el aparato represivo quedó intocable». Entonces Horacio Cartes gobernaba Paraguay. «El Gobierno no tiene ninguna voluntad política de investigar, es un gobierno fascista», acotó el abogado.

«Se fue Stroessner pero quedó el stroesnerismo, la misma estructura no se movió. La prensa mundial dice que la dictadura duró 35 años, mentira. Antes, con Higinio Morínigo, desde 1947 en adelante, y se sigue con la misma política represiva hasta 2008». Ese año perdió el poder el Partido Colorado, sostén de la dictadura, cuando ganó Fernando Lugo, que desilusionó a Almada. «Me hice ilusiones con Lugo y luego mucha desilusión. Digo que fue un presidente pusilánime», expresó en aquel diálogo de 2014.

Una dictadura con poca prensa

Cuando Almada se reunió con Abuelas se había producido la restitución de identidad de Ignacio Guido Carlotto Montoya, el nieto de Estela de Carlotto, presidenta del organismo. «Apareció el nieto de Carlotto y eso en Paraguay fue muy impresionante, fue una bomba atómica, he recibido llamadas de gente que quiere saber su identidad, que empieza a tener dudas. Ya de por sí, como víctima de la dictadura, me cuesta oír relatos de esa índole», dijo.

La dictadura paraguaya fue la más larga de América Latina, entre 1954 y 1989, pero no tuvo la prensa de otros regímenes. «Stroessner no es tan famoso como Pinochet o Videla porque este es un país pobre, una isla rodeada de tierra. En Argentina te tomas un avión y vas directo a Estados Unidos, nosotros para eso o vamos a Buenos Aires o a San Pablo, no tenemos mar, estamos incomunicados, y por eso las noticias circulan con atraso», contó Almada.

Almada fue galardonado en 2002 con el Premio Right Livelihood, conocido como Premio Nobel Alternativo. En 2005 recibió el Europa Solar y, además de los derechos humanos humanos, se preocupó por la ecología. Mostró sus críticas a la política de monocultivo de la soja: «Monsanto y la soja matan, en todo el mundo, solamente dejan tierra arrasada».

Así, además de seguir con la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia, montó un centro de energía solar. «Deshidratamos frutas tropicales con energía solar, tenemos una radio comunitaria con energía solar para indígenas». Así siguió hasta su muerte.

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