Sin Aduana no hay Nación: Historia, derechos y memoria en un nuevo aniversario

Por Javier Bach Bilbao*. Cada 1° de junio el país conmemora el Día del Trabajador Aduanero. Una fecha que no solo convoca al homenaje sino también a la reflexión: los derechos conquistados a lo largo de décadas de lucha sindical vuelven a estar en disputa, y la historia advierte que lo ganado con esfuerzo puede perderse por desidia o complicidad.

En este nuevo 1° de junio va un sentido homenaje a cada mujer y cada hombre que, a lo largo y ancho de nuestra querida patria, entrega horas de su vida a la custodia de las fronteras y a la defensa del Estado Nacional. Su trabajo cotidiano sostiene uno de los pilares silenciosos de la soberanía argentina.

Para comprender el presente hay que remitirse al pasado reciente. Durante la última dictadura (1976-1983) se suspendieron los convenios colectivos, se eliminó la estabilidad laboral y se produjeron innumerables cesantías, además de las desapariciones forzadas de trabajadores y delegados sindicales. Con el retorno de la democracia comenzó la recuperación gremial: en 1985 la lista Celeste accedió a la conducción del Sindicato Único del Personal Aduanero en elecciones libres y participativas.

El Convenio Colectivo de Trabajo de 1992 sentó las bases de las condiciones laborales actuales, y el trascendental fallo Madorrán de la Corte Suprema consolidó la estabilidad frente al despido arbitrario.

Hoy esos derechos vuelven a estar bajo amenaza. El DNU 70/2023 intentó reformar el régimen laboral por decreto; su capítulo IV fue suspendido por la justicia federal. El Decreto 465/2025 buscó restringir el legítimo derecho de huelga y corrió la misma suerte judicial. Lo que está en juego no son abstracciones: son la jornada limitada, las vacaciones pagas, el aguinaldo, las licencias por nacimiento de hijos, los días de estudio y tantas otras conquistas con nombre, apellido y años de lucha sindical detrás.

La nueva ley de “modernización laboral” reactualiza esa misma disputa de fondo.

Un aniversario como este también es ocasión para evocar a quienes ya no están. El insustituible Carlos Sueiro, Walter Adriani y Oscar Albrieu, entre tantos otros compañeros y compañeras, dieron testimonio con sus vidas del rol genuino de la Aduana en la defensa del Estado y del comercio exterior. Fueron ellos quienes acuñaron el apotegma que sigue vigente: Sin Aduana no hay Nación.

En ese mismo espíritu, la nueva comisión directiva elegida en agosto de 2025 convoca a la reflexión sobre la continuidad de ese legado. Daniel Mallotti, Marcelo Ciordia, Nerina Di Salvo, Hernán Chale, entre otros compañeros y compañeras que integran la conducción, asumen la enorme responsabilidad de honrar a quienes les precedieron: custodiar los derechos conquistados, fortalecer la organización gremial y estar a la altura de los desafíos que impone este tiempo.

Ese legado nos interpela hoy. Honrar a los trabajadores aduaneros no es solo saludarlos en su día: es comprometerse con la defensa de los derechos que construyeron y con la vigencia de un Estado nacional a la altura de los desafíos del siglo que transitamos. Ese es el desafío que nos convoca a seguir de pie.

* Exagente de la Aduana de Jujuy

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