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La verdad sobre el boleto de colectivo. El caso de Jujuy

Por Gastón Remy, economista y diputado provincial PTS-FIT. El Intendente de San Salvador de Jujuy, las empresas y la UTA, hablan de un boleto a 800 o 1.000 pesos. Este precio del colectivo sería el resultado del ajuste en subsidios por parte del gobierno nacional. ¿Pero de dónde sale este valor?

Ninguno de los antes mencionados lo aclara. No muestran un solo estudio de costos, mucho menos hacen lugar al planteo de apertura de la contabilidad de las empresas que hacemos los legisladores del PTS-FIT.

Pese a todo este encubrimiento, en la capital jujeña, debemos aclarar que la estructura de costos y beneficios adoptada por el Municipio (ordenanza 7402/2019), por la cual se fija el boleto en 266,56 pesos (febrero) y se viene actualizando –este año mensualmente por ordenanza 7978/2023)-, fue configurada de manera tal que las empresas puedan cubrir los costos de funcionamiento, renovar unidades y obtener una ganancia.

Respecto a los ingresos de las empresas, considerando estos costos y el boleto actual, como también el número de pasajes vendidos, se muestra en el cuadro siguiente que los mismos superan a los costos totales. Hay rentabilidad, no hay quebranto como ellos dicen.

Y en este punto hacemos una aclaración necesaria. El boleto a 266,56 pesos que surge de la estructura de costos más ganancia –oficial-, NO incluye subsidios. O sea, la ganancia final de las empresas es superior a la estipulada en el boleto que paga cada pasajero. Este asunto fue admitido por funcionarios del municipio y autoridades del Concejo Deliberante durante una reunión de la comisión de transporte en 2022.

En este sentido, cuando accedimos a los balances de las empresas a raíz de nuestra función legislativa en el Concejo, demostramos que el negocio es fabuloso (adjuntamos estudio). La rentabilidad del sector supera la de grandes grupos como por ejemplo Ledesma cuya ganancia equivale al 4% o en forma extraordinaria al 17% de su patrimonio neto (nov. 2022 y nov. 2023 respectivamente).

En el caso del transporte, la ganancia respecto al patrimonio fue: en “El Urbano” (15% en 2018, 143% en 2019, 37% 2020); en “San Jorge” (67% en 2018, 79% en 2019, 28% en 2020) en “Xibi-Xibi” (45% en 2018, 25% en 2019 y solo en 2020 declararon una pérdida del 6%).

Entonces, ¿Por qué hablan de un boleto a 800 o 1.000 pesos?

El secreto mejor guardado detrás de este valor es el nivel de rentabilidad solicitado por las empresas. En el propio estudio de costos y según ordenanza de concesión del servicio (6391/2012) se fija una rentabilidad del 10% sobre el capital invertido (centralmente los coches). Si bien en el boleto se incluye este margen de ganancia, no obstante, las empresas utilizan los subsidios como una forma de asegurarse un margen de rentabilidad muy superior como mostramos más arriba.

Dicho de otra forma, las empresas tienen un mínimo de rentabilidad garantizada en el boleto y un máximo a través de los subsidios. Entonces, cuando se refieren a los subsidios, lo que discuten, son sus niveles de rentabilidad. Aunque extorsionen no pagando sueldos y diciendo que van a quebrar. La realidad es otra.

Dolarizar el negocio

Algo más. Un boleto a 800 o 1000 pesos se aproxima al esquema de rentabilidad del período de la convertibilidad. Un boleto = 1 litro de gas oil. Hoy el gas oil tiene un precio de 784 pesos.

Las empresas de colectivos no quieren perder pisada en dolarizar sus ingresos y ganancias. Es algo lógico desde el punto de vista de la competencia del capital, en el marco de liberación y dolarización de precios (a excepción de salarios y jubilaciones).

Si recortan los subsidios como exige el FMI, su pelea es por compensar la diferencia entre el precio del litro gas oil y del boleto, acelerando el aumento de este último. Esta tensión propia de garantizar un negocio dolarizado desde la salida de la convertibilidad se fue compensando con subsidios y/o aumento de boletos. Un delicado equilibrio dado que socialmente puede ser explosivo un boleto a 1.000 pesos como amenazan ahora.

Servicio Público o Negocio privado

Ante el ajuste de Milei sobre los subsidios para cumplir con el déficit cero que exige el FMI, los empresarios plantean una falsa disyuntiva: boleto a 1000 pesos o cierre del servicio. El ajuste no puede recaer sobre el pueblo trabajador. Tal como empuja el gobierno nacional o finalmente el gobierno provincial y el municipio de la capital jujeña que repiten lo mismo que las empresas.

Un último dato, en base a este estudio de costos oficial, elaborado según parámetros propuestos por el ministerio de Transporte de Nación surge que, si descontamos los impuestos (IVA e Ingresos brutos) y la ganancia del precio del boleto de $ 266,56, este pasaría a valer $ 208,84 (ver cuadro).

De lo anterior se desprende que, la única salida a favor de las mayorías es la estatización del servicio bajo gestión de trabajadores y pasajeros. Con un boleto que podría ser más bajo dado que no es necesario el lucro y el pago de impuestos se puede reducir o eliminar.

Como decimos antes, hay alternativa al tarifazo en el transporte y al ajuste de Milei, los gobernadores e intendentes. Se puede mejorar el servicio en frecuencia, ampliación de recorridos, boleto accesible y la implementación de abonos. Esto requiere organizar la fuerza del pueblo trabajador en forma independiente para conquistarlo. El gremio debería ser parte de esta tarea y levantar medidas como las planteadas. Del otro lado, hay un negocio formidable del cual los que comen de él no lo van a largar fácil.

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