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Paro nacional de Conicet y movilización contra la “destrucción y el ataque” a la ciencia argentina

Científicos, becarios, estudiantes y personal administrativo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) realizarán este miércoles un paro nacional y movilizarán a la Jefatura de Gabinete convocados por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) contra “el ajuste y el ataque” que pretende llevar adelante el Gobierno nacional a la ciencia argentina, destacada a nivel internacional por sus hallazgos que van desde el descubrimiento acerca de cómo se multiplica el virus del dengue hasta la creación del trigo resistente a la sequía.

Bajo el lema “Ni un despido en Conicet”, los trabajadores de ese organismo se concentrarán este miércoles a las 11 en la sede de la Jefatura de Gabinete, ubicada en Diagonal Sur 782, en la ciudad de Buenos Aires.

“No hay presupuesto para la investigación, con lo cual hay una destrucción muy grave de la labor de ciencia y tecnología soberanas que hacemos en nuestro país. Ocurre en el marco de una política de destrucción del Estado de Derecho que está haciendo Milei”, apuntó a Somos Télam Nuria Giniger, secretaria general de la Junta Interna de ATE Conicet en la ciudad de Buenos Aires.

Los reclamos que impulsa la sectorial ATE Conicet incluyen el rechazo a los más de 200 despidos que la administración del presidente Javier Milei ya realizó en el ex Ministerio de Ciencia y Tecnología, el pedido de renovación de 1.200 contratos administrativos en el Conicet y del aumento presupuestario para el sistema de ciencia y tecnología, la continuidad de las becas doctorales, una urgente recomposición salarial, la efectivización de las altas en la carrera del Investigador Científico y la restitución del pago de horas extras.

A corto plazo, el problema más urgente es que el 31 de marzo se vencen los contratos del personal administrativo en planta transitoria y no hay ninguna información oficial respecto a su renovación. “Sin el personal administrativo el Conicet no puede funcionar”, remarcó Giniger y apuntó que son trabajadores altamente especializados que realizan múltiples tareas para gestionar la diversidad de trámites de los institutos.

La movilización a la Jefatura de Gabinete cuenta con la adhesión de la Red de Autoridades de Institutos de Ciencia y Tecnología (Raicyt), la cual congrega a más de 300 directivos de instituciones científicas de todo el país. “Sigue el ataque a la ciencia argentina. Sin ciencia no hay futuro. Sin trabajadores no hay ciencia”, alertaron desde la red a través de sus redes sociales.

Además, participará de la marcha la organización Jóvenes Científicxs Precarizadxs (JCP) y trabajadores de las juntas internas de otros organismos que pasaron a depender de la órbita de la Jefatura de Gabinete y la Subsecretaría de Ciencia y Tecnología que también están sufriendo recortes presupuestarios, como la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) o la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae).

La jornada de protesta se replicará en todo el país con distintas actividades en los más de 280 Institutos y Centros exclusivos del Conicet y de doble y triple dependencia con universidades nacionales y otras instituciones, que se ven afectados por igual ante la falta de insumos en los laboratorios y el recorte de líneas de investigación.

“No hay un cierre en forma directa, pero se van cortando las distintas formas de alimentar el sistema científico. Se están achicando las becas y paralizando los ingresos de investigadores”, expuso a Somos Télam Paula Pochettino, delegada de ATE Conicet en Santa Fe.

“Está en duda hasta cuándo se va a poder pagar la luz, internet y los servicios básicos de los institutos dado que nos llegó la misma partida presupuestaria de 2023 sin aplicar el índice de inflación”, agregó Pochettino. Y señaló que en el Centro Científico Tecnológico de Santa Fe, uno de los más grandes del interior del país, ya tuvieron que reducir los contratos del personal de limpieza y seguridad.

La “profunda preocupación” de 68 Premios Nobel

A principios de este mes, un grupo de 68 ganadores del Premio Nobel llevó adelante una iniciativa inédita y envió una carta al Presidente para expresar su “profunda preocupación” por la “dramática devaluación de los presupuestos del Conicet y las universidades nacionales”.

En el texto afirmaron que fueron testigos de las “contribuciones transformadoras” de la ciencia argentina y advirtieron que si no fuera por sus científicos, “las causas y el tratamiento del cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares habrían seguido siendo un misterio durante décadas más”.

Si no se revierten las políticas de ajuste del Gobierno en el sistema científico y tecnológico, quedarían paralizadas miles de investigaciones, como aquellas que buscan desarrollar la primera vacuna contra el Chagas o estudian cómo se multiplica el virus del dengue.

“Nuestro grupo estudia el dengue, de gran utilidad para los argentinos y para el mundo. Sin embargo, no otorgan becas para esto y no podemos comprar insumos desde diciembre”, advirtió en su cuenta de X la investigadora del Conicet Andrea Gamarnik.

El grupo que lidera Gamarnik hizo contribuciones fundamentales para comprender los mecanismos de replicación de los virus del dengue y del Zika, y sentó las bases para desarrollar en el futuro vacunas más efectivas y tratamientos antivirales.

“Los trolls libertarios agreden a los investigadores de Conicet y dicen que vayamos a los privados. No se dan cuenta que, si nos vamos al exterior, ganaremos más sueldo, pero el que pierde es el país”, advirtió Gamarnik en sus redes sociales.

Actualmente el Conicet registra más de 1.000 patentes, cuenta con 52 empresas de base tecnológica que fueron creadas por investigadores del organismo y brindó a lo largo de su historia 16.700 servicios tecnológicos de alto nivel, según datos del área de vinculación tecnológica del organismo.

Sin embargo, Giniger advirtió a Somos Télam que, ante la situación de paralización del Conicet, muchas empresas dejaron de pagar las patentes, con lo cual, “se está cediendo al sector privado el conocimiento desarrollado por el organismo de manera directa, sin ninguna contrapartida, y es el patrimonio de todas y todos los argentinos”.

Entre las diferentes patentes que desarrollaron investigadores, se destaca el acuerdo de licencia entre el Conicet y el laboratorio GSK para un anticuerpo monoclonal, que apunta a desarrollar una inmunoterapia para combatir el cáncer.

Otro caso resonante son los famosos “barbijos del Conicet”, que durante la pandemia fueron fabricados por la empresa AtomProtect a partir de tecnología del organismo, al cual pagó un porcentaje de sus ventas.

En cuanto a desarrollos para el sistema agropecuario, uno de los inventos más reconocidos fue el trigo resistente a la sequía que creó el equipo de investigadores liderado por Raquel Chan.

El hallazgo tomó escala global, Chan le cedió la patente al Conicet y la empresa Bioceres comenzó a pagar la licencia para comercializar el producto ante un escenario mundial donde se producen pérdida de toneladas de alimentos por las sequías.

A la falta de la correcta administración de las patentes se suma el recorte en los programas de relaciones científico tecnológicas con países del exterior, situación que “nos aísla totalmente y nos perjudica porque la producción científica necesita de vínculos con equipos de investigación de otros países”, señaló Giniger.

“Es un ataque general al sistema de ciencia y tecnología, que es nuestra herramienta para construir soberanía científica, política y económica”, concluyó Pochettino.

Somos Télam

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