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Elecciones UNJu > Por una universidad sin odios

unju-rectoradoPor Frente Democrático por la UNJu. En las últimas semanas han proliferado las difamaciones en contra de toda/os aquella/os que integramos el Frente Democrático por la UNJu, un espacio político universitario que se ha construido en la diversidad y voluntad de los claustros, el respeto por las ideas y principalmente, por una profunda preocupación por el presente y el futuro de la Universidad Nacional de Jujuy.

Se trata de un ensañamiento que tiende a estigmatizar a docentes-investigadoras/es, no-docentes, graduadas/os y alumna/os cuyo único pecado capital es disentir con las políticas aplicadas en los últimos años y animarse a proponer un modelo superador de gestión. Llama la atención la actitud de académicas/os y funcionarias/os universitarias/as que recurren a las viejas prácticas de la dictadura militar para asignar valor negativo a las opiniones de aquellos que consideran, tristemente, “enemigos”, “incapaces”, “deshonestos”. Lejos de discutir ideas y/o formas conjuntas de trabajo, el propósito mayor parece ser aniquilar al “oponente” y a los “tibios”.

 Lamentamos que en palabras de algunas/os científicas/os locales persista la idea errónea de que los actores sociales puedan digitarse a voluntad. Pensar que las organizaciones de Derechos Humanos reciben órdenes y proceden en consecuencia es subestimar años de verdadera resistencia crítica. Pensar que las/os consejeras/os académicas/os y superiores pueden contarse como fichas de casino es una manera perversa y degradante de relacionarse con los claustros.

 Pensar que las/os candidatas/os deben decidirse en la exclusividad de una reunión donde únicamente participan los “idóneos” es no entender los procesos de participación por consenso. Pensar que la Universidad es un espacio inmaculado y que las prácticas socio-políticas “contaminan” su función, es abogar por una élite ilustrada en el poder, con la potestad de desconocer a los miles de actores sociales que habitan nuestra provincia, gran parte de ellos de los sectores populares que con sus aportes sostienen el funcionamiento de la UNJu.

 Lamentamos que estas ideas primen en un grupo de académicas/os cuya principal preocupación debiera ser la construcción de un proyecto sostenido en la diversidad y la participación real interfacultad.

 Lamentamos que en la Universidad Pública de Jujuy la principal meta sea crear climas de opinión y discursos de odio, cuando existen innumerables necesidades que deben ser resueltas con urgencia, siendo la más apremiante el sistema de elección.

 Coincidimos en afirmar que el mecanismo para elegir autoridades es obsoleto y excluyente, razón por la cual respaldamos un proceso directo. Sin embargo, no somos nosotros los que hemos tenido durante años la oportunidad de llevar adelante una profunda re estructuración.

 Sistemáticamente se han negado a discutir un cambio en el Estatuto y con ello, formas alternativas de participación. Tal vez se oponen porque les favorece una legislación que garantiza los claroscuros y de esa manera las negociaciones espurias, tal como sucedió en la elección de decano y vice en la Facultad de Ciencias Agrarias.

 Tristemente las carencias son recurrentes. Existen demandas edilicias graves, siendo la FHyCS el caso más emblemático pues debe organizar en 18 aulas la cursada anual de más de 5 mil alumnos. La política de gestión de los comedores estudiantiles es restrictiva y poco transparente.

 Lo mismo sucede con la asignación de becas, subsidios, proyectos de investigación, viajes al exterior, contratos laborales, convenios con otras universidades, nuevas carreras, y principalmente, todo aquello que implique diálogo directo con la comunidad universitaria.

 Así, y en cada acción que es objeto de debate, se trasluce una conducta que privilegia intereses sectoriales antes que el bien común; las apetencias personales por encima de las demandas más urgentes de miles de estudiantes, docentes, no docentes y graduadas/os.

 La UNJu está, lamentablemente, bajo un mecanismo de gestión vertical y excluyente. Por eso, necesitamos recuperar el protagonismo de todos los claustros; activar espacios de participación y construir, sin perseguir a nadie que piense distinto, un proyecto en la diversidad de opiniones y los disensos.

 Esta propuesta es la que nos une y nos da pertenencia de grupo. No son los agravios ni las acusaciones nuestras principales preocupaciones, sino la voluntad de sumar voluntades para cimentar una alternativa que sea considerada por los miembros de la Asamblea Universitaria.

 Ahora más que nunca dejamos en claro que nosotros trabajamos para sumar y construir, no para dañar o perjudicar a las/os colegas. Lo que hacemos lo hacemos con alegría y compromiso militante, aun sabiendo que en la mayoría de los casos se nos trata peyorativamente y se nos desconocen méritos académicos y de gestión pública.

 Sin embargo sabemos muy bien que somos el grupo con mayor capacidad de producción de conocimiento y divulgación, circulación en universidades nacionales y extranjeras, diseño de políticas públicas, gestión, articulación sectorial y sobre todo compromiso con una Universidad Abierta, Gratuita, Democrática, Inclusiva y de Calidad.

 Tal vez por eso todos los días se incorporan a nuestra propuesta (en silencio por temor a la represalias de la actual gestión) colegas que advierten el estado de la UNJu. Tal vez por eso, lejos de contar votos, nosotros discutimos ideas y acordamos proyectos.

 Tal vez por eso nosotros no hablamos de campaña sucia sino de campaña propositiva. Tal vez por eso nos atacan, porque saben que una alternativa inclusiva y sin odios, es posible en nuestra querida Universidad Nacional de Jujuy. 


 

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