“La gente en Brasil está enojadísima, porque la Amazonia es nuestra identidad nacional”

“De todas las cosas que está haciendo Bolsonaro, esta ha sido una de las más difíciles para él, porque la respuesta de todos es muy dura. Incluso gente que lo apoyó o que lo apoya, no está de acuerdo con esta política. El gobierno de Brasil está en una posición muy difícil”, describió la periodista brasileña Vanessa Martina Silva desde San Pablo, en diálogo con el programa Día 6 (FM Conectar, 91.5).

El incendio de miles de hectáreas de la Amazonía que por estas horas conmueve y moviliza al mundo es como una alarma ensordecedora sobre un tema que, a mucha menor escala, viene generando preocupación en numerosos puntos del planeta.

“Jair Bolsonaro está a favor del desguace de los bosques. Ya ha dicho en varias oportunidades que él es favorable al agronegocio y a los latifundistas. Y el sector del agro es una buena parte de la base de apoyo con el que cuenta”, explicó Silva, editora del portal Diálogos Do Sul.

En este contexto es que el presidente brasileño también está de acuerdo con las acciones de quemadas y destrucción que se suelen realizar, desde hace años, para despejar las tierras con el fin de plantar soja y criar ganado.

Lo que está ocurriendo ahora se inició entre el 10 y el 11 de agosto, cuando un grupo de latifundistas organizaron una celebración a la que llamaron Día del Fuego como forma de manifestar su apoyo al presidente. “Esos dos días encendieron fuegos para decirle a Bolsonaro ‘Mira, estamos haciendo cosas para vos’, para expresar que Brasil no necesita de los países europeos para proteger su diversidad”, relató la periodista.

“Esos latifundistas no son en realidad dueños de esas tierras, porque se trata de zonas que pertenecen al estado. Ocurre que hay una vieja práctica mediante la cual queman un área, llevan su ganado o plantan algo, y luego se las amañan para mostrar algún papel y reclamar el terreno como propio. Muchos de estos casos terminan en la justicia, y la mayoría se queda con la tierra. Es una práctica de hace un siglo”, continuó.

A través de estas prácticas es que viene produciéndose la expansión de la frontera agrícola. “Matto Grosso ya se convirtió casi todo en una plantación se soja. Mucho de lo que había ahí de vegetación natural se acabó -agregó Silva-. Entonces se está expandiendo esa frontera para soja y ganado”.

-¿Cómo se está viviendo en las grandes ciudades de Brasil la situación de los incendios?

-La Amazonía es parte de nuestra identidad nacional. Todos los brasileros aprendemos que la Amazonía es nuestra, que hay que cuidarla, que es la cosa más importante que tenemos. Para todos nosotros, es más importante que cualquier otra cosa; nuestra biodiversidad es lo más importante. El agua, la vegetación, los animales… Ahora bien. Cuando ya estaban ocurriendo cosas, sobre todo en Rondonia, nadie aquí en Sao Paulo tenía conocimiento. Hasta el lunes pasado, a las 3 de la tarde, cuando en la ciudad de Sao Paulo, el centro económico de Brasil, el día se convirtió en noche y las luces se prendieron. Todos empezaron a preguntar qué estaba pasando. Fue muy alarmante. Entonces se dio un debate muy fuerte y profundo.

-¿Y cuál es el ánimo general de la gente?

-La gente está enojadísima, porque la Amazonía es nuestra identidad nacional. Desde el viernes hay protestas en muchísimas ciudades de Brasil y del mundo, y en las embajadas de Brasil de todo el mundo.

-¿Señalan a Bolsonaro como responsable?

-Mira, de todas las cosas que está haciendo Bolsonaro, esta ha sido una de las más difíciles para él, porque la respuesta de todos es muy dura. Incluso gente que lo apoyó o que lo apoya, no está de acuerdo con esta política. El gobierno de Brasil está en una posición muy difícil y tiene que tomar alguna acción para ayudar a combatir. La situación es muy delicada.

-¿Y qué pasará cuando se apague el fuego?

-Lo que ocurrió en Rondonia no tiene reparación. No hay plata que puedan mandar de Alemania, Noruega, Francia, de cualquier país, que pueda recuperar lo perdido. Porque cada parque de Amazonía es totalmente diferente, los animales, las plantas, todo distinto. Entonces, lo que teníamos ahí ya no se puede recuperar. Pueden pasar hasta 70 años sin que pase nada para recuperar solo una parte de lo que perdimos. Es de una gravedad tremenda. La humanidad no conoce todavía las riquezas que tenemos en esas regiones, no solo de Brasil, sino de los otros países, estamos ahora destruyéndolas. La población del mundo debe tener conocimiento de lo que pasa, porque la solidaridad es muy importante para marcar posición, para apoyarnos todos en un tema que es de la humanidad, no solo de Brasil.

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