“Los últimos son los primeros”: Vilca le convirtió en derrota el triunfo a Morales

Por Camilo Kay Haro Galli. Las tres bancas de Jujuy se dividieron en partes iguales entre Juntos, el Frente de Todos y el Frente de Izquierda. Gerardo Rubén Morales aspiraba a meter el tercer diputado por Jujuy y solo metió uno. El Frente de Todos anhelaba meter dos diputados nacionales, pero solo metió uno y perdió un 3% de los votos en relación a las PASO. El Frente de Izquierda quedó tercero, pero a nada del segundo, menos de un punto, y logró lo que buscaba en estas elecciones: meter a Alejando Vilca en el congreso nacional.

Los triunfos y las derrotas, la comedia y la tragedia, son siempre contextuales y en este caso el mayor ganador en Jujuy fue el último y quien menos votos logró. El FIT-U logró una banca por primera vez, sacó el mayor resultado porcentual de la izquierda trotskista en un distrito y compitió en contra del discurso apátrida de Gerardo Morales y Carlos Haquim.

Cosechó un 25% de los votos, resultado que supera ampliamente el 6 o 7% al que está acostumbrado y el 19% que consiguiera en 2017. ¿Cómo lo logró? En realidad, no hizo mucho; sólo estuvo ahí desde siempre: acompañando cada marcha, abriendo las puertas de la legislatura local para reclamos populares, votando en contra de la expulsión de la diputada peronista Alejandra Noemí Cejas cuando el patriarca del PJ junto al radicalismo decidieron que su voz era demasiado molesta; se expresaron en contra de la megaminería y se encadenaron en la vereda de la Casa de Piedra cuando impidieron la asunción de Gastón Remy.

Cosecharon el voto bronca, el voto del peronismo disconforme con la dedocracia de La Cámpora porteña, los que ven en Rubén Armando Rivarola (presidente del PJ provincial) un socio de Morales no sólo en el sentido empresarial sino y sobre todo en su faceta política. Un detalle importante en la elección es que la lista presenta nuevamente, como lo hiciera Milagro Sala en el pasado reciente, un componente etnoclasista que en los sectores despojados pero intelectualizados entusiasma y presenta “un producto for export” para el ojo romántico del progresismo porteño.

El Frente de Todos festejó, pero perdió votos, nominal y porcentualmente, respecto a septiembre e incluso a junio, las elecciones legislativas provinciales. Este resultado lo deja disputando el tercer puesto con el FIT-U y es una más dentro de la seguidilla de derrotas humillantes que hilvana.

En la capital jujeña, San Salvador, quedó tercero a 30 puntos de la UCR y a 10 de la izquierda, confirmando que en ese distrito es la tercera fuerza política. Resultados similares obtuvo en Palpalá, la ciudad donde el hijo del presidente del PJ gobierna, y en Humahuaca, donde la consejera nacional del PJ, Karina Paniagua, es intendenta. El peronismo jujeño también está perdiendo el protagonismo en el interior profundo donde tenía sus bastiones, pero conserva el segundo lugar con comodidad; se destacan: Ledesma, San Pedro, La Quiaca y Abra Pampa donde supera el 30% del electorado.

Los resultados positivos en estas localidades de la Puna y el Ramal y las derrotas en el Gran Jujuy ponen otra vez en ventaja los dirigentes Carolina Moisés, Patricia Gutiérrez y Blas Gallardo frente a la actual conducción autocrática del PJ de Rivarola.

La fragmentación interna, el autoritarismo de su conducción provincial, el olvido para con Milagro Sala y el manoseo inconsulto de “Wado” De Pedro en las candidaturas hicieron que muchos peronistas votaran al FIT. A esto hay que sumarle un discurso desideologizado de Leila Chaher, la candidata de La Cámpora, y la mala imagen de Rodolfo Tecchi, el rector de la UNJu y candidato en segundo término en la lista del PJ.

El peronismo jujeño no encuentra fondo, sentido, conducción ni objetivos, pierde dirigentes importantes que expulsados no encuentran donde militar y pierde las juventudes que en otros tiempos alimentaban sus filas.

“Caricuchi” (cara de cerdo/chancho) decían a los niños que empacados y tercos hacían capricho cuando yo era chico. Esa era la cara de Morales anoche. Él quería conseguir la hegemonía total en la provincia, pero con un 49% de los votos solo pudo meter a un diputado nacional. El aire de derrota y desolación en las filas del radicalismo era irrespirable. Con casi la mitad de los votos de la provincia y sacando un 3% más de los obtenidos en las PASO no logró que Natalia Sarapura llegue al congreso. Como si la historia de 2021 se repitiera otra vez Sarapura, segunda en la lista de Cambia Jujuy, no logra ingresar como diputada por un puñado de votos, en esta ocasión le faltaron tres mil.

Gerardo se debilita a nivel nacional y pasa del exitismo de hace unos días a la frustración de ver cómo su techo electoral cada vez es más bajo. Natalia Sarapura es la dirigente indígena que de la mano del indigenismo llegó al gobierno de Gerardo Morales y le gestiona que las comunidades puneñas les permitan a las empresas mineras el acceso al litio, el recurso que le financia sus sueños presidenciales.

Los laderos del caudillo radical, hace unos días, pronosticaban un resultado mucho más amplio con cifras del 55% y ventajas de 35 puntos con sus competidores. Las caras largas reinaban en el bunker. Aprietes, amenazas, bolsones Plasonup y compras de punteros locales no pudieron darle el empujón que necesitaba para su proyección nacional. Si tras las PASO Morales estaba enojado, ayer ya no entraba en sí mismo.

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