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Ni un pibe más asesinado por la violencia institucional

pibePor la Corriente Estudiantil Popular Antiimperialista (CEPA JUJUY)

En un pueblo atravesado por la pobreza, la desocupación, el hacinamiento, el latifundio y la mono producción, no quedan muchos espacios, ni el Estado planifica opciones eficientes, para que los jóvenes podamos desarrollar nuestro potencial y tener una vida digna, donde se nos garanticen los derechos a la educación, salud, trabajo, deporte, arte y cultura popular.

 Durante la «década ganada», Argentina, y mucho más la provincia de Jujuy, se han convertido en paso obligado de la droga y el narcotráfico, que chorea siempre lo peor de ese flagelo sobre nuestra juventud en general, y las clases populares en particular. Las políticas oficiales convirtieron a nuestra provincia en un lamentable escenario de más de 20 años de violencia insostenida y desigualdad social creciente.

 Durante estos días, en Libertador General San Martín, la inflación marcó un record nacional: un celular vale dos vidas humanas, al menos para las «fuerzas de seguridad» del lugar. En un confuso y contradictorio incidente, durante un supuesto tiroteo por tratar de robar un celular, murieron dos menores de edad, uno baleado por la espalda, el otro con un tiro en la cabeza. La autopsia realizada a Pablo Obiña, de 16 años, revela que los disparos fueron hechos a corta distancia: la policía fusila a nuestros jóvenes a «quemarropa».

 Los cinco oficiales que persiguieron en el móvil a Pablo y Gonzalo, fueron detenidos (cuatro de ellos ya liberados) y uno está actualmente procesado, bajo las acusaciones de «Homicidio Calificado y Lesiones Graves Calificadas»: responsabilidades mínimas e individuales, pero de la escalada de violencia institucional en la provincia, ni se habla.

 Debido a las diversas versiones relatadas y las contradicciones ente las declaraciones policiales y lo revelado por las pruebas, empieza a notarse que el Gobierno utilizará la estrategia de siempre: apelar a la confusión para garantizar la impunidad.

 Con gran dolor, hoy Pablo Obiña y Gonzalo Calderón se suman a la larga lista de víctimas de represión y gatillo fácil en la provincia, y en Libertador resuena el recuerdo de los asesinatos policiales, todavía impunes, de Cuellar e Ibáñez, desnudando la fórmula atroz que rige la política estatal en nuestra provincia: impunidad y riquezas para los mismos de siempre y balas y reviente para los pibes del pueblo.

 La desigualdad, la inseguridad, las golpizas en las cárceles, la represión y el gatillo fácil nos tocan a todos los jóvenes, como parte de un mismo pueblo, y son responsabilidades sociales que deben ser atendida por el Estado.

 Es por eso que la Corriente Estudiantil Popular Aintiimperialista de Jujuy se solidariza con los familiares de las víctimas, sumando una voz más a el grito de justicia por Obiña y Calderón, y convocamos a todos los jóvenes a sumarse a la campaña contra la violencia institucional en la provincia. Por todos nuestros pibes, los de ayer, los de hoy, y los de mañana… hasta la victoria siempre!

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