Testimonios reales de personas que cambiaron de opinión sobre el aborto legal

Por Ana Paula Negri, en Mendoza Post. Las posturas sobre la legalización del aborto abrieron una grieta social que parece insalvable. Pero estos testimonios demuestran que hasta los pensamientos más radicales pueden modificarse cuando los argumentos son contundentes o las personas más queridas nos abren los ojos hacia otras realidades.

En primera persona, estas personas lograron cambiar su opinión sobre la posibilidad de que el aborto sea legal, seguro y gratuito en nuestro país lejos de consignas de militancia feminista y más cerca de los argumentos que los atravesaron personalmente.

Nicolás, 27, policía

«Yo estaba super en contra y fue mi hermana que estudia derecho quien me ayudó a informarme. Ella se juntaba en casa con sus amigas y yo las escuchaba hablar sobre el tema seguido. Ella me hizo leer la ley y ver que contempla la educación sexual y el acceso a métodos anticonceptivos en los centros de salud.

Como policía tomé conocimiento de lugares donde se hacía clandestinamente, incluso en hospitales privados, y me di cuenta de que no se podía evitar. Desde mis dudas empecé a informarme y así cambié mi manera de pensar».

Marina, 29, arquitecta

«Yo tenía información en mi casa muy religiosa, somos católicos, incluso mi mejor amiga está a un paso de ser monja. Yo profesaba esa fe e incluso llegué a asistir a marchas en contra de la legalización del aborto, lo hice sin mucha conciencia, sin planteármelo mucho.

Cuando tuve la oportunidad de viajar empecé a cuestionar si las decisiones que tomaba, lo hacía desde mi libertad o desde estructuras heredadas. En ese camino me di cuenta que el feminismo le daba respuestas a cosas que la religión no le daba.

Uno de los argumentos que me convenció es pensar que si yo no quiero que alguien opine o me juzgue sobre mis decisiones, desde dónde me paro yo para juzgar a otra que tenga que gestar o parir. Me cierra el concepto del derecho al deseo y la soberanía de los cuerpos, en contra posición al concepto eclesiástico y romántico del niño».

Virginia, 29, periodista

«Revisando los posteos en Facebook de hace 3 o 4 años me di cuenta que yo me oponía a la legalización del aborto. De a poco la postura de mi hermana me fue influenciando, ella es feminista, y trajo todas esas ideas a la casa, incluso hizo que mi mamá repensara algunas cosas.

Hace dos años me separé y empecé a escucharla. Primero por mensajes y después no veíamos en vacaciones -Virginia vive actualmente en Entre Ríos- y debatíamos en persona. Yo sostenía mi postura en contra porque soy madre.

Empecé a entender que muchas mujeres pobres se quedan embarazadas y no tienen opción. Que a muchas su marido les prohíbe acceder a métodos anticonceptivos y menos tienen acceso a la educación sexual como yo. Eso me hizo entender que la discusión no es aborto sí o aborto no».

Josefina, 26, publicista

«Estaba en contra del aborto por mi educación cristiana pero entrar a la universidad y mi pareja me hicieron abrir la cabeza. Lo que me hizo darme cuenta de que estaba equivocada era que él me dijo: ¿vos quién sos para impedirle algo a alguien?

La verdad yo no sé si me bancaría abortar hoy, pero tengo claro que es una decisión personal, quizás lo haga o quizás no pero si una mujer lo hace, la voy a apoyar.

Otra cosa es que yo daba por hecho la vida que me tocó, colegio privado, techo, familia, amor principalmente, y después me hice consciente de que hay mujeres que no han tenido las posibilidades que tuve yo, que me crié en una realidad poco usual, tipo cuento de hadas. Nuestro rol es acompañar desde el amor y la empatía a esas personas».

Carla, 28, empleada pública

«Siempre estuve en contra, era inaceptable desde cualquier punto de vista, sobretodo cuando sos católico es muy complejo. Me acuerdo haber estado en la plaza independencia cuando éramos 10 minas solamente pero después por la militancia partidaria y todo el movimiento empecé a dudar de mi posición.

Al escuchar a mis compañeras y los debates que proponían me empecé a replantear mi forma de pensar. Yo las respeto y las banco pero tengo que hacer un análisis personal primero. Fue un proceso largo pero mi hermano Daniel hizo una publicación con la que me lloré la vida el día antes de la votación.

Lo entendí desde un lugar de empatía y pensé que si desde la militancia entendemos que no todos tienen las mismas oportunidades, en esto es lo mismo.

Cuando me quedé embarazada, no entraba en mi cabeza que tenía una persona dentro mío. Empecé a cuestionarme si la decisión que tomé fue una decisión realmente o no lo pensé mucho. En mi caso hubo una familia, un banque, una pareja, una obra social y un departamento amoblado que me allanó el camino. Si yo tuviera hoy una hija mujer, le preguntaría si quiere tenerlo».

(*) Los nombres completos ni las fotos de los protagonistas de esta nota no están publicados para evitar agravios en su contra.

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