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Advierten que hay problemas de seguridad en casi todos los ingenios azucareros

La tragedia en el Ingenio La Esperanza, que se cobró al menos seis vidas -que podrían ser más- no fue un accidente o una fatalidad. Lo dicen los obreros que conocen cada rincón de la planta. Tampoco fue un hecho aislado: el sindicato del Ingenio Ledesma dio a conocer una durísima carta que envió al área de recursos humanos donde reiteran las numerosas denuncias que vienen presentando por falencias en medidas de seguridad e higiene. Una situación que se repite en casi todos los ingenios del país.

Por estas horas, la atención en Jujuy está concentrada en las víctimas del incendio en La Esperanza. Familiares esperan los resultados de los cotejos genéticos para que les sean entregados los cuerpos de los obreros que quedaron atrapados en medio del fuego, mientras otros empiezan a acostumbrarse a la idea de que jamás se encontrarán los restos de sus seres queridos.

Lo dramático de la situación morigera en alguna medida, la indignación e impotencia que provoca en los trabajadores la certeza de que se está frente a un siniestro que pudo -y debió- ser evitado.

«Ahora estamos acompañando a los familiares, no queremos decir nada, pero cuando pase este momento vendrán las acciones legales, caiga quien caiga. Alguien se va a tener que hacer responsable y pagar la vida de estos compañeros que no están. No sé si el gobierno o los nuevos dueños, pero alguien va a tener que pagar», dijo esta mañana Sergio Juárez, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio La Esperanza (Soeaile).

‘La Esperanza nos interpela’

En tanto, el Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma (Soeail) dio a conocer una nota que presentó a la empresa solicitando «una reunión urgente» para tratar la cuestión de la seguridad.

En el texto, que está dirigido a la jefa del Departamento de Relaciones Laborales, Viviana Fernández, expresan la preocupación por la falta de respuestas a los reiterados planteos que vienen realizando los delegados de la fábrica de alcohol y la de bioetanol, «especialmente las condiciones subestándar que aumentan».

«Nos vemos con la necesidad de profundizar en nuestro planteamiento y que se le dé la importancia que se merece, para evitar una catástrofe», advierten.

Enumeran luego situaciones variadas, todas preocupantes, como la manipulación de productos químicos sin previa capacitación y sin contar con los Equipos de Protección Personal; estrés laboral por la presión que ejercen sobre los trabajadores «en pos de conseguir objetivos de productividad, pero que merman la calidad del ambiente de trabajo, tornándolo tóxico», y altas médicas a trabajadores «sin una plena recuperación de las dolencias».

Denuncian además «derrames continuos y progresivos de alcohol, mosto y productos químicos en distintos lugares de la planta de alcohol y Bioledesma» y «pérdidas en bridas y entrada de hombres en los tamices, con alcohol en estado gaseoso, el cual es inflamable». En este punto, recuerdan que hace dos meses denunciaron una gotera de alcohol sobre equipos de iluminación eléctrica, sin que hasta ahora se haya solucionado.

En la nota, los trabajadores del Ingenio Ledesma se refieren también a las rotaciones de puestos de trabajo del personal, que consideran excesivas, y que resultan contraproducente porque «trabajadores especializados y que conocen su área a la perfección deban enfrentarse a nuevos problemas en otras áreas que desconocen».

«Lo mismo pasa con los despidos que hacen desde 2017 -continúan-. Echan de sus puestos de trabajo a trabajadores especializados para ser reemplazados por máquinas o trabajadores rurales sin experiencia en trabajos industriales. Con los riesgos que ello conlleva».

Más adelante piden los informes de seguridad laboral e higiene del último año porque, aseguran, son jefes y supervisores quienes muchas veces incumplen las normas de seguridad.

«Estamos convencidos de que la seguridad y el cuidado de la fuente de trabajo es responsabilidad de todos, y no podemos seguir esperando que suceda una catástrofe. El Ingenio La Esperanza nos advierte y nos interpela. Y como sindicato, nuestra misión es proteger a los compañeros», cierra la nota, que está firmada por Rafael Vargas, secretario general del Soeail; Pablo Lembo, secretario gremial, y Roberto Perea, secretario de Acción Social.

‘Casi nadie cumple’

Por su parte, el titular del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio San Isidro (Soeasi), Mariano Cuenca, describió la situación general del sector y aseguró que «casi ningún ingenio está cumpliendo con las condiciones de seguridad».

En diálogo con la radio AM 750 de Buenos Aires, Cuenca dijo que es generalizada la falta de inversión por parte de los empresarios azucareros del país. «Suelen hacer todas las inversiones dirigidas al aumento de la producción y no hacen caso a los reclamos y denuncias de los trabajadores sobre seguridad, higiene y medio ambiente», señaló.

«No cuidan el eslabón más importante que tienen en el proceso productivo, como es el trabajador. No se puede trabajar si no se cumple con las condiciones, y casi ningún ingenio está cumpliendo», agregó.

Cuenca explicó que desde la Federación Azucarera del NOA vienen realizando denuncias en cada una de las provincias. Frente a la tragedia vivida en La Esperanza, a la que calificó como «un catástrofe tremenda», reflexionó: «Esperemos que esto sirva para que tomen conciencia los empresarios y las autoridades de Trabajo, de que hay que hacer las inversiones».

Finalmente, Cuenca consideró que «Gerardo Morales es el principal responsable de lo que sucedió, porque es quien venía administrando el ingenio hasta hace cinco meses, cuando fue vendido y traspasado al Grupo Budeguer».

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