Nora Cortiñas. Foto: Télam

El adiós a Nora Cortiñas: El pueblo la abraza   

A los 94 años, falleció este jueves Nora Morales de Cortiñas, figura fundamental en la defensa de los derechos humanos. En 1977 su hijo Gustavo, de 24 años, fue secuestrado por la dictadura militar. Norita murió sin saber qué hicieron con él ni haber podido recuperar el cuerpo.

En un breve comunicado, su familia reveló que Nora Cortiñas había sido intervenida quirúrgicamente el pasado 17 de mayo en el hospital de Morón por una hernia que se sumó a otras patologías que agravaron el cuadro.

En el mismo texto, sostuvieron: «Referente destacada por su lucha incansable en defensa de la vida y los Derechos Humanos. Nos queda el orgullo de haber compartido su vida, su impronta y su enseñanza que dejarán en su familia y en la sociedad una huella imborrable».

Norita Cortiñas, nacida el 22 de marzo de 1930, fue una incansable defensora y militante de los derechos humanos en Argentina, cofundadora de Madres de Plaza de Mayo y posteriormente de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora. Se desempeñó como psicóloga social y profesora en la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Doctora honoris causa por la Universidad Libre de Bruselas en el año 2000, la Universidad de Salta en 2004, y la Universidad de Buenos Aires en 2012.

Tal como ella relató, su vida cambió para siempre cuando el 15 de abril de 1977 su hijo Gustavo fue detenido, secuestrado y desaparecido en la estación de Castelar, provincia de Buenos Aires. En el momento del secuestro, Gustavo era estudiante universitario y colaboraba con el padre Carlos Mugica en la Villa 31. Tenía 24 años.

Ese mismo año, Norita se unió a las Madres de Plaza de Mayo y exigió por su aparición con vida, además de memoria, verdad y justicia.

Nora aseguraba que las madres de plaza de mayo “ya no somos madres de un solo hijo, somos madres de todos los desaparecidos. Nuestro hijo biológico se transformó en 30.000 hijos. Y por ellos parimos una vida totalmente política y en la calle. Los seguimos acompañando, pero no de la misma manera como cuando estaban con nosotras: revalorizamos la maternidad desde un lugar público”.

El 30 de abril de 1977 participó de su primera ronda de Madres. «Éramos muy poquitas y todas estábamos atravesadas por el miedo y la angustia; mientras averiguábamos por el paradero de nuestros hijos nos íbamos encontrando con mujeres y hombres en la misma situación”, recordó en una entrevista.

En 1980, comenzaron a usar el pañuelo blanco en la cabeza con el nombre y apellido del familiar desaparecido, bordado por la peregrinación hacia la Basílica de Luján, y desde ese día no se lo quitó más.

“Los treinta mil desaparecidos van a descansar en paz si la lucha continúa, si sabemos toda la verdad de lo que pasó, si hay justicia con condena perpetua y efectiva para los genocidas en cárceles comunes, si no olvidamos”, afirmó alguna vez.

Su hijo Carlos Gustavo Cortiñas aún permanece desaparecido desde el 15 de abril de 1977 a las nueve menos cuarto de la mañana, momento en el que fue secuestrado. Hasta el día de hoy, sus restos no fueron encontrados, ni se pudo obtener información alguna sobre su paso por algún centro clandestino de detención.

Norita fue protagonista de la lucha por los derechos de los excluidos, las mujeres y disidencias, y sumó su solidaridad a una innumerable cantidad de causas sociales. “Nuestra causa ya no es solo la búsqueda de nuestros familiares sino también la conquista por la liberación de las mujeres, el respeto a la libre determinación del cuerpo, a las minorías de opción sexual, religiosas y culturales», sostenía.

«Es doloroso decir que el desprendimiento de la vida doméstica y privada y el salto a la vida pública se llevó a cabo porque tu hijo o hija está desaparecido. Pero ya no se vuelve atrás”, afirmó en una entrevista publicada por el portal Educación y Memoria.

La búsqueda de la verdad y la justicia la llevó a participar en numerosos congresos, seminarios y debates en los temas de derechos humanos, mujeres y de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de las Naciones Unidas (NU). También se destacó en la cultura y educación y durante su trayectoria dictó cursos en universidades, colegios secundarios, centros de estudios y asociaciones de profesionales, organizaciones civiles, sindicales y vecinales.

Homenajes y reconocimientos

Fue nombrada doctora honoris causa por la Universidad Libre de Bruselas, Bélgica en el año 2000. También la Universidad de Salta le concedió el 2004 un doctorado honoris causa, por su trayectoria en defensa de los derechos económicos y sociales de la población argentina.

En 2012, la Universidad de Buenos Aires la distinguió con el doctorado honoris causa, ocasión en la que dijo: «Es un abrazo, fuerte, fuerte, que lo comparto con mi familia y que le dedico a Gustavo a quien hoy le hice una ofrenda, al presentar un habeas corpus como muchos que presenté por años desde el primer día en que se lo llevaron (…) Quiero compartir esta distinción con las madres que fueron llevadas por la dictadura, desde la iglesia de la Santa Cruz a la EsMA; con todas las madres compañeras de lucha».

El viernes 18 de octubre de 2019 recibió el título doctora honoris causa en la facultad de trabajo social de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) en la ciudad de Paraná.

El 14 de diciembre de 2010 los trabajadores del IMPA la homenajearon con la inauguración en su edificio de un teatro con su nombre, «por su incansable lucha en defensa de los Derechos Humanos y su solidaridad permanente con todas las luchas de nuestro pueblo».

El 25 de marzo de 2008, trabajadores del Indec y militantes políticos recordaron la labor de su hijo como encuestador y descubrieron una placa donada por los obreros de la exfábrica Zanon. Ese día le entregaron el legajo de su hijo, que aún se conservaba en el instituto.

En 2012 se estrenó el documental “Norita, Nora Cortiñas” con dirección y guion de Miguel Mirra.

En 2017 la editorial Sudestada editó, como parte de su colección Para chicos y chicas, el número 20 dedicado a la vida de Norita, con textos de Vanesa Jalil e ilustraciones de Julio Ibarra.

También el cantautor uruguayo Alejandro Balbis le escribió una canción, titulada «Desayuno sin hablar», que según explicó fue “producto de largas conversaciones con Nora Cortiñas”. En 2019 recibió el Premio Derechos Humanos, compartido con Victoire Ingabire Umuhoza.

En 2021 le fue otorgado el reconocimiento como “Personalidad destacada de la Universidad de Buenos Aires”, durante los festejos por el Bicentenario de dicha universidad, recibiendo también una medalla personalizada, una moneda acuñada por la Casa de la Moneda y un sello postal del Correo Argentino (especialmente elaborados para la ocasión).

Un club de fútbol argentino lleva su nombre: el Norita Fútbol Club. Nacido en 2017, tomó su nombre por ser una figura de lucha y militancia. En 2022 se constituyó formalmente, con la firma del estatuto oficial a mano de Cortiñas, designada presidenta honoraria del mismo.

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