Reina Alancay expuso la herida incurable que destruyó a su familia tras conocerse la sentencia de 17 años de prisión para el gendarme Walter Álvarez por el asesinato de su hijo. Con profunda emoción, la mujer dejó en claro que la resolución de la justicia no repara el daño ni alivia el dolor perpetuo con el que deberá convivir el resto de sus días.
La madre relató el sufrimiento diario que significa regresar a una casa donde falta Ivo, un joven trabajador y solidario al que crió con esfuerzo en absoluta soledad. Confesó que el impacto de saber que nunca más podrá volver a abrazarlo transformó la realidad familiar por completo, arrastrando un proceso de reconstrucción sumamente complejo donde ya nada vuelve a ser igual.

Acompañamiento en Salinas Grandes y apelación en puerta
En medio del desamparo, Alancay valoró el apoyo humano de los vecinos de las Salinas Grandes, quienes se movilizaron y colaboraron activamente para que la familia pudiera sostener la vigilia y el reclamo de justicia a lo largo de las audiencias.
Por su parte, el abogado Carlos Espada adelantó que estudiarán los fundamentos del tribunal junto a los familiares. Aunque el gendarme Álvarez continuará tras las rejas bajo prisión preventiva, la querella analiza presentar una impugnación para elevar la pena a 20 años, insistiendo en que el crimen debió calificarse como un homicidio agravado.

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