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Ledesma: un feudo evasor de impuestos

Por H.I.J.O.S. Jujuy

Durante este jueves, en el Tribunal Oral Federal de San Salvador de Jujuy se llevó a cabo la 31° audiencia del sexto juicio por delitos de lesa humanidad perpetrados en la provincia. En la oportunidad brindaron declaración testimonial mediante videoconferencia desde el Tribunal Oral Federal de Tucumán, Virginia Sara Luz Abdala, quien fuera novia de un hijo del ex intendente de la ciudad de Libertador Gral. San Martín, Luis Aredez (víctima de desaparición forzada) y de manera presencial declaró Manuel Eduardo Ávila, ex preso político del departamento Ledesma.

El testigo Carlos Alberto Ortega, comunicó a la secretaria del Tribunal que por problemas de salud no concurriría, por lo que se le solicitó la acreditación de los correspondientes certificados médicos. De igual modo, Mariana Álvarez García del programa Memoria, Verdad y Justicia, informó que Mario Ernesto Ricci, en horas de la noche también dio aviso de no poder asistir por razones de salud.

Virginia Sara Luz Abdala mencionó que su familia siempre mantuvo una relación muy estrecha con la familia de Aredez debido a que él fue su pediatra, y su esposa, Olga Aredez, su odontóloga, cercanía que le permitió estar al tanto en las dos ocasiones en las que el reconocido médico del pueblo Ledesma fue secuestrado.

“A Luis Aredez lo detuvieron el 24 de marzo de 1976, en ese entonces yo era novia de su hijo, con quien me comuniqué telefónicamente y me contó que algo había pasado con su papá. Habían llegado unos gendarmes en camionetas y se lo llevaron”, indicó.

Tras su liberación en marzo de 1977, Aredez retomó su trabajo como médico y el resto de sus actividades cotidianas. “Con mis padres fuimos de visita a su casa y lo vimos bien. Pensamos que ya había pasado todo, así que cuando nos mudamos a Tucumán con mi familia nos fuimos tranquilos, pero al tiempo nos enteramos que había sido secuestrado nuevamente de camino a Fraile Pintado y después nunca más se supo de él”, sostuvo Virginia.

“Hasta donde yo sé no hay datos fehacientes sobre el destino de Aredez ni se encontraron restos”, señaló, mencionando también que, en aquel entonces, Ledesma era un feudo donde, las vidas de las personas dependían en todo sentido de los amos del Ingenio.

Debido a su constante lucha por los pobres y el tiempo que dedicaba a atender las necesidades de los trabajadores del ingenio, Aredez se forjó una sólida imagen que lo llevó hasta la intendencia de la ciudad de Libertador General San Martín. “En ese momento él quiso cobrar los impuestos que debía Ledesma y que nunca había pagado y también asesoraba a los trabajadores del sindicato. Esos fueron los motivos por los cuales se lo secuestró y luego se lo desapareció”, aseguró Abdala frente al Tribunal.

Manuel Eduardo Ávila era empleado de la papelera de la empresa Ledesma, fue detenido cuando tenía 25 años de edad entre los días 2 y 4 de diciembre del año 1976, a las 16:30 hs aproximadamente, en el barrio Ledesma, mientras se dirigía a la sección administración de dicha compañía. En ese momento iba por la calle Salta y fue interceptado por un patrullero y un auto Ford Falcón, de esos vehículos descendió una patota vestida de civil, le preguntaron si era Ávila y al responder que sí le pegaron un culatazo en la cabeza y lo metieron en el patrullero. Seguidamente lo trasladaron a la seccional 11, allí permaneció unos 10 minutos y luego fue llevado a la seccional de San Pedro.

En el transcurso del viaje, fue víctima de tratos crueles, a tal punto que perdió el conocimiento, cuando despertó durante la madrugada estaba en una celda de la comisaría de San Pedro. Allí permaneció 4 días incomunicado, aislado y fue sometido a tormentos e interrogatorio en el que lo acusaban de comunista y subversivo.

Posteriormente fue llevado a la comisaría del ingenio Ledesma donde vio al comisario José Américo Lezcano quien ordenó nuevamente aislarlo, días después, es trasladado a la Central de Policía de la provincia de Jujuy donde le sacaron fotos, y finalmente confinado en el servicio penitenciario de Gorriti. Jamás le comunicaron el motivo de su detención, pero la víctima considera que fue porque participaba de las reuniones del sindicato.

Avila recuperó la libertad el 22 o 23 de diciembre del año 1976 a las dos de la mañana aproximadamente: “me sacaron afuera en una camioneta, cerca del mercado, en San Salvador de Jujuy, me quedé en una tía que vivía cerca y al amanecer me fui a la terminal y me volví a Ledesma”, afirmó.

Manuel trabajó 8 años en la empresa Ledesma, ingresó a los 18 años y luego de la detención dijo: “no volví a mi trabajo porque me consideré despedido”. Tuvo severos problemas de salud por las torturas padecidas en cautiverio.

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