La inflación en Jujuy y el silencio de la UCR y el PJ

Por Gastón Remy. En Jujuy la inflación acumulada durante los primeros cuatro meses del año fue del 17,3 % informó la Dipec. Hay rubros como “transporte y comunicaciones” donde la inflación llega al 26,9 %. Al otro día los combustibles aumentaron un 6 % y el lunes el pan subió un 15 %. El kilo ya cuesta $190. En mayo ya se anunciaron aumentos en pre pagas (5,5 %) y telefonía celular (7 %).

En una provincia donde el 72 % de los asalariados registrados no cubre la canasta familiar, el empleo informal recae sobre el 78 % de la clase trabajadora y el año pasado el 25 % de la población percibió el Ingreso Familiar de Emergencia, la inflación hace estragos sobre amplias mayorías. Sin embargo, las y los candidatos de la UCR y el PJ prefieren no hablar del tema. ¿Por qué?

La UCR lanzó su campaña electoral bajo el lema “Jujuy te necesita, vota por tu futuro, vota por los diputados de Gerardo.” En realidad, el sublema de la UCR debería ser “Cuando el presente es hambre, mejor hablar del futuro”. Una forma de no hacerse cargo de su responsabilidad en que falte el pan en la mesa de más de 83 mil familias de estatales al fijar paritarias por debajo de la inflación. Este año no ha sido la excepción con la firma de una paritaria del 12 %.

Por el lado del PJ la situación es más compleja considerando que el gobierno nacional se muestra impotente como los gobiernos anteriores en el control de la inflación. Según un Informe de Idesa los “precios cuidados” aumentaron un 53,4 % interanual en abril, mientras que la inflación del Indec para el mismo período fue del 46,3 %.

El fracaso de programas como “precios cuidados” va de la mano con los fallidos controles de precios y acuerdos con las cadenas de comercialización y productores de alimentos. ¿Se acuerdan del “pacto de caballeros” con el que Macri y Morales decían que iban a frenar la inflación? Nada muy diferente sucede ahora.

Luego de un aumento del 100 % del precio de la carne desde el inicio del mandato de Alberto Fernández, el gobierno nacional optó por suspender las exportaciones por 30 días. Este tipo de medidas ya se han ensayado y el resultado ha sido efímero. Grandes frigoríficos y productores controlan el negocio que cotiza los mejores cortes de carne en dólares de exportación. Finalizado el mes de suspensión, ¿Qué garantiza que no vuelvan a remarcar la carne?

Otro actor que deja expuesto al PJ son las direcciones sindicales que vienen cerrando paritarias del 30 % anual. Cumplen con el mandato del ministro de economía, Martín Guzmán, que proyectó en el presupuesto para este año una inflación del 29 %. Música del pasado.

En esta sintonía el sindicato de comercio fijó un aumento del 32 % los mismos que acompañan junto a sus pares de la UTA, Judiciales o Héctor Daer de la CGT al presidente del PJ jujeño, Rubén Rivarola. La foto de la “victoria” la sacaron en una reunión de apoyo realizada la semana pasada junto al Gobernador de Tucumán, Juan Manzur.

Está claro entonces que hablar de los temas que más afligen a las mayorías trabajadoras y populares es como mostrar la soga en la “casa del ahorcado”. Sea la casa de la UCR o del PJ. Solo las y los candidatos del Frente de Izquierda Unidad, mujeres, jóvenes y trabajadores van de frente contra esta realidad y sobre todo plantean medidas ante la inflación.

Por más que intenten presentarla como un fenómeno cuyas causas se pueden discutir, pero no así frenar sus consecuencias. Las mismas llevan a que por ejemplo durante el año de la pandemia -cuando se derrumbó el consumo- las empresas alimenticias hayan mejorado sus ganancias. Es el caso de Molinos Río de La Plata, Arcor y Ledesma.

Esta última que opera en la provincia su rentabilidad aumentó un 640 por ciento entre mayo de 2020 y febrero de 2021. Con la inflación las grandes empresas mejoran sus ganancias mientras licuan el poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones.

Entonces es este enorme saqueo al salario y jubilaciones por parte del poder económico el que hay que frenar. Tres medidas plantean desde el FITU. Primero, la pelea en los gremios por asambleas donde se discutan medidas de lucha por la actualización de los salarios según la inflación y por salarios y jubilaciones acordes al costo de la canasta familiar.

Segundo, un IFE de 40.000 pesos para todas las familias que no tengan ingreso, lo cual, requiere de la unidad de ocupados y desocupados. Un ejemplo que vienen dando los rurales de Ledesma que impulsaron una olla popular.

Tercero, el control de precios y stocks de mercaderías por comités de trabajadores y usuarios, los únicos interesados efectivamente en evitar la remarcación y la especulación con el desabastecimiento.

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