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Diversidad en Jujuy: Una historia de luchas, conquistas y deudas pendientes

La comunidad gay, homosexual, de la diversidad, comenzó a organizarse en Jujuy a comienzos de los años 80, tras el regreso de la democracia. En todo este camino se han conquistado derechos, pero todavía quedan cuestiones pendientes tan graves como la violencia policial e institucional, y la mala o nula atención de la salud. En ambos casos, está en riesgo la vida de las personas.

Jorge Wierna es referente de NOA Diversa, uno de los tantos colectivos que integran la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo (COMO). Es además uno de los pioneros de la lucha de homosexuales y personas de la diversidad en la provincia de Jujuy. «El movimiento homosexual en la provincia se empieza a organizar con el regreso de la democracia, y en 1985 se integra como comunidad gay Los Unos y los Otros, que paradójicamente en su mayoría estaba integrada por compañeras travestis», relató en diálogo con el programa Día 6 (FM Conectar 91.5).

Wierna contó que «era el único gay adolescente» y que se sumó «en principio por curiosidad, porque me llamaba la atención la fuerza con la que salían a marchar, a hacer los reclamos».

El principal reclamo, y el más urgente, era el relacionado con la aplicación de contravenciones y la violencia institucional, sobre todo policial. «Eso existe también hoy, pero en esos tiempos era mucho más fuerte. Era como que seguíamos en dictadura», repasó Wierna, y evocó: «Recuerdo que yo niño recorría la Almirante Brown a los 12 años y ya veía, cuando volvía de la iglesia, de catecismo, a las compañeras trabajando, y veía cómo corrían, cómo las golpeaba la policía cuando las agarraba. Era terrorífico».

Por entonces el colectivo se reunía en la casa de Enrique Vides, «detrás del Mercado», donde funcionaba la asociación Los Unos y Los Otros. «Eran veinte locas, como decían ellas, que salían a reclamar por derechos. En ese tiempo, el derecho a la vida, a la seguridad, a poder salir a las calles con libertad, sin ser atacadas o violentadas por la policía», rememoró Wierna. Pero ese reclamo iba más allá, llegaba al conjunto de la sociedad, «porque la brutalidad, la violencia de género hacia las compañeras trans era bastante fuerte».

El movimiento fue creciendo y ganando confianza. Para Jorge fue determinante «la cantidad de muertes, de crímenes de odio de muchos compañeros y amigos». Eso lo impulsó a involucrarse más adelante en la organización de las marchas.

Jorge Wierna

La vida de la comunidad LGBTIQ -que no se nombraba aún con esa sigla- no estaba solo en riesgo a causa de la violencia. El VIH emergió como un peligro en todo el mundo y le dio a los reclamos un nuevo vigor.

«A partir del año 2000 es como que empezamos a tomar conciencia, en lo personal sobre todo yo, después de una participación en un encuentro nacional en Mar del Plata, donde me encontré y conocí a activistas de todo el país y el trabajo que estaban desarrollando», contó Wierna.

De regreso en Jujuy, fundaron la Red de Voluntarios Gays, que integraron médicos, enfermeros y estudiantes que a través del voluntariado atendían y contenían a personas con VIH en una oficina que funcionó frente al Hospital Pablo Soria hasta 2005.

«Empezamos también a tomar conciencia de que debíamos organizarnos. Ya el problema no era solamente con la comunidad gay. Eran las compañeras trans, las compañeras les, los bisexuales, que en esos momentos eran los que más padecían violencia y discriminación, sobre todo por cuestiones de salud», detalló.

La patologización de la homosexualidad, la estigmatización, ser tratadas como personas enfermas, impulsó la tarea de la Red, que se fue transformando hasta derivar en 2009 en NOA Diversa. «Estuvimos en lo que fue la primera delegación del Inadi en Jujuy, donde contábamos con una oficina y un espacio para el dictado de talleres, contención, asesoramiento, con todo el apoyo de la delegada, abogadas, psicólogas y todo el equipo», repasó Wierna con orgullo y también con nostalgia.

«NOA Diversa vino a incluir a todas las identidades y orientaciones sexuales, sin ningún tipo de discriminación, porque nos parecía importante romper con las etiquetas y los rótulos de la sociedad -explicó-. Estábamos cansados de que nos etiqueten de maricón, puto, torta, trava, etc. Nos parecía lo más correcto identificarnos como NOA Diversa, que significa Diversidad Sexual del Noroeste Argentino».

Abanderadxs

Si bien el eje de los reclamos se vincula con el rol del Estado y las políticas públicas, hay también una batalla que ganar de cara a la sociedad. En este sentido, Wierna considera que hubo avances, justamente gracias a la visibilidad que tuvieron representantes de la comunidad. Y menciona especialmente a Aylén Nahir Chambi, la primera y última delegada en Jujuy de la Asociación de Travestis Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA), quien falleció en 2014.

«Aylén es nuestra abanderada del matrimonio igualitario y de la Ley de Identidad de Género, porque con ella luchamos fuertemente en la Legislatura cuando se dio el debate. Y Lourdes Ibarra, que se integró a la lucha después, es nuestra abanderada del cupo laboral trans», dice Jorge.

Puesto a reivindicar a sus compañeres de lucha, Wierna dedica un momento a la figura de Enrique Vides. «Hoy está retirado, ya es mayor. Pero no hay que dejar de lado la fuerte labor que tuvo como primer presidente de la comunidad homosexual en la provincia. Hasta el día de hoy es invisibilizado, no está reconocido», lamenta.

«Hoy por hoy, en cada actividad, en cada marcha, cada vez son más jóvenes los que viene, los que salen a la calle a celebrar el día del orgullo. Y ellos desconocen quiénes fueron y quiénes fuimos los impulsores de esta lucha en la provincia», señala.

Precisamente ese rescate de la historia de lucha estará presente en la movida de este sábado, de la que participarán más de 20 organizaciones sociales y políticas.

El reclamo estará centrado en dos legislaciones provinciales que resultan urgentes y necesarias: el cupo laboral trans , al que quieren llamar Ley Lourdes Ibarra en homenaje a su lucha, tal como a nivel nacional lleva los nombres de Diana Sacayán y Loana Berkins, y la ley integral trans.

Esta última, explica Jorge, «viene a ser la ley madre, porque implica el reconocimiento de los derechos en cuestiones de trabajo, salud, educación, vivienda y justicia, y viene a reparar la deuda del Estado con las compañeras trans, que tienen una prevalencia de vida de 35 a 40 años».

Al igual que el movimiento a nivel país, van a insistir con el reclamo de una nueva legislación que se ocupe de la salud de la comunidad diversa, en particular respecto del VIH, la hepatitis y las enfermedades de transmisión sexual (ETS). «Nos parece sumamente importante por todos los avances que hubo, no solo científicos y médicos sino también en lo que tiene que ver con cuestiones de género. Hay cosas que todavía hay que cambiar para que también mejore el sistema de salud para todas las personas que viven con esas enfermedades», explica Wierna.

La salud

Más allá de las legislaciones, la atención de la salud de las personas de la diversidad sigue siendo una asignatura pendiente en Jujuy. «Seguimos reclamando un trato digno hacia la diversidad sexual», sintetiza Jorge, y vuelve a recordar a Aylén y Lourdes, «compañeras que lucharon a la par mía en defensa de los derechos de las personas que viven con VIH y todas aquellas personas que son vulneradas por su condición social, por el color de piel, por ser pobre, no solo gay o travesti».

«Lourdes, que incluso trabajó con el sistema de salud, con el Hospital Gallardo en Palpalá, fue muy violentamente discriminada y maltratada en estos últimos procesos que estuvo enfrentando al cáncer. Eso nos superó, nos indignó muchísimo. Incluso yo hice una denuncia pública por abandono de persona», enfatiza.

lourdes ibarra

Lourdes Ibarra

El diagnóstico no es bueno. Wierna, que atraviesa él mismo un tratamiento por cáncer, sabe de lo que habla: «El sistema de salud en la provincia desde 2015 se vino cada vez más abajo».

Cuenta que de los más de seis profesionales que había en el Hospital Pablo Soria para atender a personas con VIH, solo quedan dos. Algunos fueron despedidos, otros renunciaron por la demora en los pagos o por los bajos salarios. «Yo hablo diariamente con los profesionales, oncólogos, infectólogos y otros amigos, y la verdad es que la situación de la salud en la provincia es triste», asegura.

La escasez de personal, los bajos salarios y las malas condiciones de trabajo no son novedad en el sistema de salud de Jujuy. Jorge dice que, en este contexto, la atención «deja mucho que desear».

«No sé si tiene que ver con la mala paga, pero a esta altura del partido ser tratados como animales, como enfermos, como la trataron a Lourdes o como me trataron a mí la última vez que empecé el tratamiento del cáncer en el Soria, la verdad fue indignante», remarca, y suma: «Todo se relaciona con la homosexualidad, o porque sos trans, y ya te empiezan a tratar mal, no te atienden, te discriminan, no les importa si sufrís o no».

Como es habitual, hay excepciones. «Hay profesionales con los que me saco el sombrero y estoy muy agradecido y cada vez que los veo se lo digo», dice Jorge, y menciona al infectólogo Raúl Román, jefe de Programa Provincial de VIH. «A veces tenemos que recurrir para que aceleren los procesos. Yo, si no es a él, recurro directamente a nación», dice Wierna.

La burocracia es otra forma de maltrato. Wierna lo cuenta en primera persona: «Yo lo estoy pasando con el cáncer. Hace dos meses me dieron los turnos para los estudios de después de las quimio, y la verdad que es indignante, porque uno los necesita urgente, no podés esperar, porque tu vida depende de un hilo».

«Es lo que le pasó a Lourdes. Eso la cansó también; tener que estar peleando constantemente contra el sistema de salud, la justicia, la Legislatura», completa, y concluye: «Acá el único responsable es el estado provincial».

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