Elecciones en Jujuy: El FIT-U llega al Congreso y es la verdadera oposición

Por Gastón Remy (concejal electo del FIT-U).En las calles de Jujuy se respira otro aire, se siente alegría porque hubo revancha frente a los poderosos. Esos que día a día atropellan al pueblo trabajador y a todo aquel que se les oponga. Miles de jujeños y jujeñas saben que su realidad se va a hacer conocer en el Congreso y en todo el país. Y también saben que hay una fuerza que está a su lado y con más cuerpo.

A partir de estos resultados el Frente de Izquierda-Unidad consolidó un bloque de cuatro legisladores nacionales, Alejandro Ariel Vilca se suma al equipo de Myriam Bregman (CABA) y Nicolás Del Caño (PBA) por el PTS junto a Romina Del Pla (PBA) por el PO.

Un análisis del resultado indica que el oficialismo quedó muy lejos de lograr su objetivo inicial de quedarse con las tres bancas en disputa. Con el 49,05 %, solo alcanzó el ingreso de un diputado, el actual ministro de Salud, Gustavo Alejandro Bohuid. Perdió a manos de la izquierda el segundo diputado que hubiese correspondido a la ministra de Desarrollo Humano, Natalia Sarapura.

Pese al enorme despliegue del aparato de Estado, sus redes clientelares (que fueron denunciadas), las amenazas a quienes no fueran a votarlo y los ataques a la izquierda, el frente Cambia Jujuy, no superó el 50% como estimaba. Pareciera que el oficialismo estaría llegando a su techo (alto) y no vuelve a repetir las elecciones de 2015 (58,29 %) o 2017 (51,67 %). Casi seis años de gestión con un crecimiento de la pobreza del 65% (entre 2016 y 2021), entre otros aspectos, acusan el desgaste del frente comandado por Gerardo Morales. Jujuy no es «una isla floreciente» como ellos divulgan.

El PJ-FDT no sale de su crisis

En el caso del Frente de Todos con el 25,85 % (103.464) retrocedió del 28% en las PASO (aunque sumó algunos votos absolutos) y quedó muy cerca de ser superado por el FITU. La caída, sin embargo, es mucho mayor, si se la compara con 2019 cuando obtuvo 189.305 votos en las generales. El retroceso es de 85.841 votos.

La crisis que atraviesa el Frente de Todos en Jujuy es la crisis del propio PJ local, que luego de las elecciones internas del 17 de octubre, dejó a distintos sectores heridos. Pero el malestar interno viene desde la pérdida de la gobernación en 2015, la recuperación en 2019 fue efímera, y la ubicación de la conducción del PJ jujeño junto a Morales (“en modo sociedad”) deja a un amplio margen de descontentos que se expresa más en las bases que en los propios dirigentes.

Estos últimos están en un tire y afloje, las principales cabezas (grandes empresarios), fueron unidos en las elecciones provinciales, habían llegado a un acuerdo para no ir a internas antes de las elecciones del 14 de noviembre, pero Rivarola (presidente del PJ) rompió el acuerdo, dejó afuera a única lista opositora que se había presentado y se autoproclamó presidente por cuatro años más.

Por su parte, la candidata diputada nacional, Leila Chaer, militante de La Cámpora, que había sido cuestionada por su designación en Buenos Aires terminó integrando la lista interna encabezada por Rivarola. Esto agregó más tensión interna a un mes de las elecciones.

El problema del PJ-Frente de Todos al actuar como socio de Morales, y tener un fuerte retroceso a nivel gobierno nacional, queda en un “no lugar”, lo cual además se complementó con una campaña que combinó justamente esta realidad. Ni opositor a Morales, ni un programa claro para salir de la crisis, una campaña del “sí”, combinada con el “queremos”. Ni chicha, ni limonada.

La oposición al régimen de Morales-Rivarola es la izquierda

El Frente de Izquierda Unidad encabezado por el PTS y su principal figura, Alejandro Vilca, junto a Natalia Morales y quien escribe, desplegando una intensa militancia a lo largo de toda la provincia supo pegar un salto de las PASO ganando más de 18 mil votos que le dieron un triunfo histórico.

Hubo votaciones por encima del 30 por ciento como en Humahuaca (35 %) o Palpalá (32 %) donde el FITU salió segundo y dejó al FDT que gobierna esas intendencias en un tercer lugar.

En la capital jujeña se obtuvo casi el 30 % y una amplia ventaja sobre el FDT. En el departamento de San Pedro, un bastión del PJ –aunque gobierne la UCR-, se obtuvo el 20%, en la localidad de La Esperanza se superaron los 1000 votos (habiendo sacado 600 en las PASO) y en Ledesma se alcanzó el 17%. En Yavi, donde se ubica la localidad de La Quiaca, se alcanzó el 27 % y en Tilcara el 23 %. En la zona del tabaco, el departamento El Carmen, se alcanzó un 23,8 %. La extensión territorial de la izquierda por toda la provincia es un hecho nuevo, una conquista de las y los trabajadores.

Al mismo tiempo que el voto al FITU tuvo una amplia composición social desde los más olvidados de las zonas rurales de los valles, el ramal y la Puna hasta las familias que viven el día a día en Alto Comedero o los barrios populares, venderos ambulantes y feriantes; pero también de sectores de clases medias, profesionales que acusan recibo de la crisis retrocediendo en sus condiciones de vida, pero también sobre quienes el gobierno descarga el autoritarismo que es su marca de origen.

El pueblo trabajador, la juventud, las comunidades originarias y las mujeres tomaron como suya esta campaña. Lo mismo las organizaciones sociales (La Torre, FPDS Corriente Plurinacional, MTR «12 de abril»), entre otras organizaciones políticas y sindicales, que organizaron a su militancia para ganar votos en los barrios y fiscalizar en cada mesa. La defensa del voto con más de 1500 fiscales fue decisiva para enfrentar a un régimen fraudulento.

La necesidad de poner un freno a Morales y sus socios del PJ es un deseo de miles y la posibilidad que llegue la izquierda disparó una amplia militancia común.

A partir de ahora queda el desafío de poner en pie a toda esa fuerza militante detrás del objetivo de poner en pie asambleas de trabajadores, ocupados y desocupados, jóvenes, mujeres y originarios, como parte de construir un partido de trabajadores que de pelea en los sindicatos, en los centros de estudiantes y en los barrios por unir a la clase trabajadora para enfrentar el ajuste de los gobiernos y el FMI con un programa para darlo vuelta todo y que la crisis la paguen los grandes empresarios, banqueros y terratenientes.

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