Perpetua para dos expolicías y un exministro por el crimen de un militante en dictadura

Un tribunal condenó este miércoles a prisión perpetua a dos expolicías y a un exministro de Gobierno civil de la provincia de Buenos Aires durante la última dictadura cívico militar por el crimen de Horacio «Chupete» Benavides, estudiante de abogacía y militante peronista asesinado en septiembre de 1976.

Se trata de los expolicías bonaerenses Walter Omar Ale y Juan Nazareno Risso y del exministro Jaime Lamont Smart, quienes fueron condenados por el Tribunal Oral Federal 2 de La Plata, integrado por Enrique Méndez Signori, Nelson Jarazo y José Antonio Michilini.

«Habiendo deliberado los señores jueces fallan: declarar el hecho objeto de este proceso como crimen de lesa humanidad», expresó Méndez Signori al leer el veredicto, y aclaró que el voto complementario del juez Michelini precisó que se trató de «un crimen cometido en el marco de un genocidio perpetrado en Argentina entre 1976 y 1983».

A continuación, el juez leyó que no se hizo lugar a una serie de nulidades, planteo de extinción y de prescriptibilidad solicitados por la defensa de los tres imputados.

Luego, indicó que se condenaba a Risso, a Ale y a Smart «a la pena de prisión perpetua como coautores del delito de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas del que resultó víctima Horacio Benavides».

El TOF 2 también ordenó «remitir copia del expediente a los diarios Clarín, El Día y La Prensa en tanto la verdad objetiva alcanzada en este proceso guardan relación con el objeto de las notas periodísticas publicadas el 3 de octubre de 1976 a los fines que estime corresponder artículo 14 de la Convención Americana de Derechos Humanos».

Este punto alude, aunque no lo indica expresamente, a la rectificación de las notas publicadas en los tres diarios sobre el crimen de Benavides que había solicitado tanto la fiscalía como el particular damnificado.

También se puso a disposición el expediente y la sentencia para cualquier tipo de medida reparatoria.

El TOF 2 dispuso que el próximo 27 de septiembre a las 13 se dará lectura a los fundamentos del veredicto.

El hermano de «Chupete» Benavides expresó en declaraciones al canal La Retaguardia que «estoy muy emocionado, es un paso importante, algo inimaginable, por Horacio y por los 30 mil (desaparecidos)».

Benavides militaba en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y estudiaba derecho en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), donde fue compañero de los expresidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, actual vicepresidenta.

Benavides, de 22 años -quien además trabajaba en el Departamento de Transmisión Gratuita de Bienes, dependiente del Ministerio de Economía bonaerense- fue asesinado el 30 de septiembre de 1976.

Ese día fue interceptado en calle 12 entre 50 y 51 de la ciudad de La Plata por un grupo de oficiales de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que descendieron de varios vehículos particulares y comenzaron a dispararle provocando su muerte en el momento.

Días antes, el 21 de septiembre, un grupo de personas armadas fue a la casa de los padres de Benavides buscando a Horacio y al no hallarlo había secuestrado a su hermano Marcelo, quien estuvo cautivo en el excentro clandestino ubicado en Arana, donde fue sometido a torturas e interrogatorios en el que le preguntaron por el paradero de Horacio.

Al hacer uso del derecho a unas últimas palabras, esta mañana Smart había pedido su absolución tras asegurar que «no hay ningún escrito ni nadie que vincule a Smart con el accionar policial (de esa época)».

En toda su exposición buscó remarcar que no dependía de él la policía bonaerense, sino de los mandos militares.

«Smart no fue mencionado en este juicio, por nadie, sacan a relucir una normativa del año 1974 que dice que la policía dependía del Ministerio de Gobierno, pero no hay nada contra Smart», remarcó y destacó que «no hay pruebas suficientes en contra de Smart».

Los otros dos imputados también habían reclamado la semana pasada su absolución con similares argumentos: la falta de mérito por falta de pruebas.

El expolicía Ale, por su parte, expresó que «no ha existido en todo el proceso un solo elemento que me coloque en posición de victimario, que me sitúe como autor material del ilícito».

«Nunca participé, no he estado en el lugar de los acontecimientos. Y por esa razón nadie me ha sabido situar en ese lugar, porque no he estado en ese enfrentamiento», explicó.

En el caso de Risso, afirmó: «Soy inocente, lo único que hice toda la vida fue jugar al fútbol. Esto (el ser juzgado) para mí es nuevo, vivo en las nubes».

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