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Tucumán: Identificaron en Pozo de Vargas nuevos restos de desaparecidos en dictadura

Nuevos restos fueron identificados en el Pozo de Vargas, la fosa ubicada en Tafí Viejo, Tucumán, donde detenidos desaparecidos fueron arrojados antes y durante la última dictadura cívico militar. Es la identificación 117 y se trata del tucumano Juan José García, conocido como “Toti”, cuyos restos fueron extraídos por los peritos del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán e identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

La notificación a su familia se realizó hace una semana, mientras se desarrolla en esa provincia la megacausa “Jefatura III”, el decimoquinto proceso por delitos de lesa humanidad, en el que se juzga la responsabilidad penal de 27 exmilitares y expolicías que están acusados por delitos cometidos contra 237 víctimas, de las cuales 84 continúan desaparecidas.

Además de los restos de García, el EAAF identificó los de Carlos Santillán, que fueron extraídos del Pozo de Vargas por peritos del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (Camit).

Santillán era jornalero y militante sindical del Ingenio San Juan cuando fue secuestrado el 11 de julio de 1976. Tenía 28 años. Su hermana Elsa reflexionó: «Por fin encontraron los restos de mi hermano Carlos, para mí fue un día de sentimientos encontrados, alegría y tristeza».

También fue posible identificar los restos de uno de los hermanos Arévalo, de Santiago del Estero. La familia, en la que hay cinco detenidos desaparecidos, fue notificada en Buenos Aires. Los restos también fueron extraídos por el Camit.

Los Arévalo secuestrados fueron Emilio Confesor (padre, 47 años), detenido el 28 de febrero de 1976, en Escobar, Buenos Aires. Junto a él fue detenido su hijo Antonio (23). El 1 de marzo fueron secuestrados también los hermanos Alberto, Alfredo y Domingo Arévalo.

En este caso, el EAAF informó que no pudo determinarse a cuál de los hermanos pertenecen los restos. Los restos óseos hallados son compatibles con los dos últimos, por la poca diferencia de edades. Al no tener hijos ninguno de ellos, fue imposible identificarlos por la vía de la descendencia.

Hace unas semanas, se concretó el último envío de pequeños fragmentos de huesos desde el Pozo de Vargas hacia el EAAF, cuyo Laboratorio de Genética Forense está en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), para que sus integrantes trabajen en su identificación.

Julia Castillo, que busca a su hijo Hugo Pastor Juárez, quien fue secuestrado en diciembre de 1976, reflexionó entonces: “Ojalá sus restos estuvieran aquí, quizás con los estudios que se hagan se pueda saber. Sino, seguiré buscándolo hasta mis últimos días”.

La historia de ‘Toti’

Juan José García era albañil y tenía 22 años cuando fue secuestrado el 17 de febrero de 1976 junto a su pareja Nilda Lucrecia Zelarrayán, que tenía la misma edad y estaba embarazada de seis meses. Ambos militaban en el Partido Revolucionario de los Trabajadores.

De acuerdo a testimonios en otros juicios por crímenes de lesa humanidad, ella habría estado en varios centros clandestinos de detención hasta el parto, por lo que su presunto hijo varón es buscado por Abuelas de Plaza de Mayo.

Los restos de Nilda fueron identificados en 2012, fue uno de los primeros, y también habían sido extraídos desde el Pozo de Vargas.

El Pozo

“El Pozo de Vargas es hasta hoy la fosa común con mayor número de identificaciones de la Argentina”. Con estas palabras, un integrante del EAAF describió lo que fue una tumba colectiva que se intentó ocultar. De 40 metros de profundidad, se trata de un antiguo pozo, a metros de las vías del tren, que se utilizó para proveer de agua a las locomotoras a vapor de antaño.

Se encuentra en el límite sur del municipio de Tafí Viejo, en la esquina de avenida Francisco de Aguirre y Camino del Perú, pegado a San Miguel de Tucumán, zona que en los años 70 era pura ruralidad y hoy está rodeada de numerosos barrios.

La investigación de la Justicia Federal comenzó en 2002, en base a una denuncia que tomó testimonios orales de vecinos que se animaron a hablar en los que señalaron que vehículos militares ingresaban por la noche al predio -en los años 70- y eso, en algunas ocasiones, coincidía con cortes de energía eléctrica en el barrio.

Según un informe EAAF fechado el 15 de diciembre del año pasado, elevado al Juzgado Federal N° 2 de Tucumán, son 149 los restos óseos hallados en el interior -hasta el momento-, 28 perfiles genéticos son de mujeres y 121 de hombres.

En 2022, EAAF lanzó una nueva campaña para identificar a los más de 600 cuerpos de personas desaparecidas entre 1974 y 1983 que tiene en resguardo. Basta con entregar una gota de sangre.

En marzo de 2015, el lugar fue señalizado como Sitio de la Memoria. Su macabra existencia es imposible de disociar del Operativo Independencia que se puso en marcha un año antes del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Fue un horroroso laboratorio en el que el general de brigada Acdel Vilas, primero, y luego el general Antonio Bussi, aplicaron las más brutales modalidades de secuestros, torturas, desaparición de detenidos y violación sistemática de los derechos humanos.

Por estos hechos, Bussi -ya fallecido- fue a juicio y condenado a prisión perpetua en 2010 por crímenes de lesa humanidad.

En el pozo también fueron identificados los restos de Luis Falú, hermano del prestigioso músico tucumano Juan Falú, y de Dardo Molina, exvicegobernador tucumano, secuestrado el día del golpe de Estado, entre otros.

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